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sábado, 7 de diciembre de 2013

UN HOMBRE INIMITABLE, ÚNICO EN EL MUNDO, ESPECIAL SONRISA Y SABIDURÍA, SE FUE A SUS 95 AÑOS DEJANDO TODO EL CONTINENTE AFRICANO HUÉRFANO DE SU PRESENCIA. "NELSON MANDELA"

Nelson Mandela nació el día 18 de julio de 1918 en Mvezo, una pequeña aldea del distrito de Umtata, la capital de Transkei. Formaba parte de la tribu de los Thembus, que a su vez formaban parte de la nación Xosa, un gran grupo de tribus dispersas por Sudáfrica, que comparten una lengua común (el xosa) y unas tradiciones ancestrales transmitidas oralmente de generación en generación.  , igual que otros africanos negros de su generación, nació y creció en un país marcado por un racismo institucionalizado. 

Las duras políticas conocidas como apartheid del partido nacional afrikáner, que eran la minoría blanca que detentaba el poder, fomentaban el desprecio, la violencia y el odio racial. En uno de los fragmentos de su libro autobiográfico Long walk to freedom (el largo camino hacia la libertad), nos explica cómo su vida estaba siendo coartada por ser de una raza determinada: “Ser negro en Sudáfrica supone estar politizado desde el mismo momento del nacimiento, tanto si se reconoce como si no. Un niño africano nace en un hospital sólo para negros, llega a casa en un autobús sólo para negros, vive en barrios sólo para negros y va a una escuela sólo para negros, en el supuesto de que vaya a la escuela. 

Este niño, cuando crece, sólo puede aspirar a trabajos para negros, alquilar una casa en un municipio sólo para negros, viajar en trenes sólo para negros y ser detenido en cualquier momento del día o la noche para enseñar su pase y, si no lo tiene, será arrestado y puesto entre rejas. Su vida está determinada por las leyes y regulaciones racistas que anulan su desarrollo, debilitan su potencial y consumen su vida”.

Fidel Castro -y-mandela
No se puede clasificar a un hombre como Nelson Mandela: abogado, activista, idealista, preso, presidente de Estado…Fue alguien que siendo adulto pudo haber buscado la estabilidad y la prosperidad económica dentro del marco de una sociedad injusta. Pero, en vez de esto, se sintió con la responsabilidad de cambiar la situación en su país. Esta elección le costó su comodidad, sufrió la violencia en primera persona y muchas privaciones.

Después de casi seis meses ingresado en hospital de Pretoria murió anoche día 5 de diciembre en su casa de Johanesburgo.
Más que un hombre,.........Sudáfrica perdió ayer a “un padre”, al “hijo más grande”, anunció el presidente, Jacob Zuma, en un discurso televisado a toda la nación desde los Union Buildings, la sede del Gobierno en Pretoria. 
La muerte de Mandela se produjo hacia las 20.50 hora local (una menos en la Península). “Mandela se ha ido en paz y rodeado de su familia”, informó un Zuma visiblemente afectado, que anunció que todas las banderas del país lucirán a media asta hasta el día del funeral. Con Mandela no sólo muere un hombre, un presidente sino que se va un icono y símbolo de la paz y de la reconciliación a nivel global.
A la edad de cuarenta y seis años fue trasladado junto con sus compañeros a Robben Island, una de las peores cárceles de toda África. La celda de Mandela medía dos metros cuadrados y disponía de una esterilla y un par de mantas. Había una débil bombilla y una ventanita de apenas 30 cm cuadrados.


Y Sudáfrica no quiere ahorrar en protocolo para despedirle. Madiba, como se le conoce en el país, tendrá un funeral de Estado, previsiblemente el próximo 14 de diciembre, en el que con toda seguridad asistirán las más altas representaciones políticas, sociales y culturales de todo el mundo. Mandela no era un santo, como él mismo no se cansó de repetir ante los elogios que casi lo elevaban a los altares, pero ya en vida pasó a la historia mucho más allá del hombre.

Zuma tuvo palabras de cariño para su extensa familia, empezando por su mujer Graça Machel, su exesposa Winnie, sus tres hijas, nietos y bisnietos, olvidando los disgustos que el clan ha dado al Gobierno al airear sus diferencias y trapos sucios en público. Unas disputas que han enrojecido a los sudafricanos, acusando a los parientes de no respetar la memoria de su padre.
Tres años y medios hacía que el viejo presidente no aparecía en público, desde el final de la Copa del Mundo de Fútbol, en julio de 2010. Pero Mandela ha continuado estando presente en la vida política y social del país. No hay nadie que no se reclame heredero de su legado, quien no apele a su imagen para recaudar fondos para proyectos sociales que diluyan las sangrantes desigualdades sociales que aún hoy coinciden mayoritariamente con las raciales. 
Mandela no ha podido ver, por ejemplo, ni empezadas las obras del hospital infantil que llevará su nombre por falta de fondos. En cambio, ha construido una fundación muy activa no sólo en recordar su espíritu sino en promover campañas solidarias, como el Día Mandela, en el que anima a dedicar 67 minutos a actos en favor de la comunidad.
Mandela deja huérfana a una Sudáfrica y se va en vigilias de que el país celebre el 20 aniversario de la democracia que tanto ayudó a conseguir. “Hemos perdido al más grande de sus hijos, como el hijo que pierde a su padre”, afirmó Zuma, al tiempo que señalaba que no sólo es una pérdida para el país sino que su adiós será sentido con el mismo dolor en todo el planeta.
 “Su humildad, su compasión, su humanidad le hizo ganarse el cariño de millones de personas de todo el mundo”. Un ejemplo de ello es que apenas se comunicó oficialmente la muerte en Pretoria, en Washington el presidente Obama daba cuenta de su pesar.
No por esperada, la muerte de Mandela será menos dolorosa, aseguró el presidente Zuma. Hace meses que se especulaba sobre el desenlace inminente, a veces alimentado por los comentarios de la propia familia de Madiba. Ayer por la tarde, los periodistas que desde que el pasado 1 de septiembre quedó ingresado en su casa de Johannesburgo estaban haciendo guardia, dieron la voz de alerta. Demasiados coches oficiales y de policía una inusual reunión familiar en el interior del domicilio en una horas intempestivas para visitar a un enfermo. Esta vez no eran rumores. La confirmación llegó media hora antes de la medianoche.
                       ONU rinde tributo a Nelson Mandela en sus 95 años
De hecho, el miércoles por la noche empezaron a correr comentarios de que el Gobierno había suspendido actos oficiales previstos para finales de la semana que viene a la espera del funeral de Mandela. Lo que parecía una nueva ola de rumorología fue un avance de lo que pasaría horas después. En seguida, decenas de ciudadanos se acercaron al barrio de Houghton para dar tributo al político que lideró la transición democrática sin apenas violencia.
Y esa unidad que Mandela pidió en vida, tan sólo poner un pie en el suelo después de estar 27 años preso, la volvió a pedir el presidente Zuma. Tras dos décadas de democracia, Sudáfrica ha conseguido pocos símbolos que una a todas las razas que conviven. Mandela es uno de ellos. Por eso, Zuma reclamó “unidad” para “despedir” a Madiba.
Junto al cardenal Desmond Tutú 
Muestra de que los sudafricanos van a volcarse en los actos fúnebres fueron las muestras espontáneas ante su casa. Ciudadanos con banderas sudafricanas, entonando canciones tradicionales africanas en señal de respeto, familias enteras con niños en pijama, aprovechando las temperaturas agradables del verano austral y las vacaciones escolares. La Sudáfrica del arcoíris, la de todas las razas coincidieron de nuevo ante la casa en que Mandela acababa de fallecer..
Con Mandela se va el “padre de la nación”, el líder que reconcilió un país que durante siglos, en el colonialismo y el apartheid, vivía discriminando a los no-blancos. Nadie como él para pedir a su gente que fuera generoso con los blancos. Él que había estado condenado por traición a cadena perpetua y pagó su lucha por la igualdad con 27 años de cárcel. Un profeta en su tierra.
Las personas que conocen a Nelson Mandela cuentan que es un hombre apasionado, carismático, amable, comprometido hasta el fondo con todo lo que emprende en la vida. Un hombre bueno, con honor y unos claros principios que le han servido de referente en los períodos más oscuros de su vida. Un hombre dado a largos discursos, con los que inflama a los oyentes. 
              Un ser humano esculpido a sí mismo con el fuego de las duras experiencias que le tocó vivir. 
Con la señora Obama y sus hijas 
Con el gran actor Morgan Freeman 

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