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domingo, 19 de enero de 2014

LA MINISTRA ITALIANA DE INTEGRACIÓN CÉCILE KYENGE UNA MUJER INTELIGENTE Y GRAN PERSONA ACOSADA POR EL RACISMO RADICAL EN ITALIA

Me culpan de ser negra ...
Cécile Kyenge, una mujer de 49 años, madre de dos hijas, oftalmóloga de profesión, es acosada e insultada desde hace ocho meses con una violencia feroz, en la calle, en el Parlamento, en la prensa y en la televisión. Pero no por sus ideas políticas de centroizquierda. Ni siquiera por intentar que los hijos de los inmigrantes nacidos en Italia tengan derecho a la nacionalidad —el ius soli— o por exigir la abolición de una ley —la Bossi-Fini, aprobada por Silvio Berlusconi con sus socios xenófobos de la Liga Norte— que convierte automáticamente en delincuentes a los inmigrantes irregulares. 
No. ...............
Los responsables de la Liga Norte, bajo la mirada pasiva de buena parte de la política y de la sociedad italiana, comparan a la ministra Kyenge con un orangután, le lanzan plátanos o diseñan un plan de acoso sistemático simplemente porque es negra.

Los racistas -que los hay y muy violentos, sobre todo alrededor del mundo del fútbol y bajo el anonimato cobarde que propician algunas páginas de Internet- redoblaron sus insultos, que si "mono congolés", que si "zulú", que si "vuélvete a África" o que "si te quedas, te vamos a matar". Existe, incluso, una página de Facebook dedicada íntegramente a insultarla. Lejos de arredrarse, la ministra Kyenge se adentra con frecuencia en territorio comanche -asistió al último derbi entre el Lazio y la Roma- para dejar constancia de que no tiene nada de qué avergonzarse. Eso sí, se acompaña de un contundente equipo de guardaespaldas para evitar malas tentaciones.
Ministra italiana
Cuando fue nombrada titular de Integración del nuevo Gobierno italiano, y ante el apuro de algunos por referirse a ella de la forma más políticamente correcta posible -¿habría que llamarla ministra de color, tal vez ministra afroitaliana?-, Cécile Kyenge, de 46 años, oculista de profesión, cortó por lo sano: "No, yo no soy de color, yo soy negra", aclaró. Indagar en su pasado, tampoco resultó complicado. No hubo que mandar sabuesos a la ciudad de Kambove, en la provincia de Katanga, en el corazón de la República Democrática del Congo, para rastrear en los orígenes de la primera ministra negra de la historia de Italia. Hija de padre polígamo y con 38 hermanos en el Congo, ella pasó de vivir sin papeles a ser una oculista titulada en Roma. Kyenge hace oídos sordos a los ataques racistas de la Liga Norte y mantiene su objetivo: "Demostrar que los inmigrantes pueden salir adelante".

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