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lunes, 17 de marzo de 2014

OSCAR PISTORIUS SIGUE DEFENDIENDO SU INOCENCIA POR LA MUERTE DE SU GUAPA NOVIA .." YO CONFIO EN ÉL"

«Dios, déjala vivir, no dejes que muera», suplicó Pistorius junto al cadáver de Reeva
Poco después de escuchar varios disparos procedentes de la casa de Óscar Pistorius en el complejo de Silverwoods (Pretoria) el radiólogo Johan Stipp acudió hasta la residencia de su vecino. Encontró a un hombre de rodillas junto al cuerpo de una mujer, sin saber, entonces, que se trataba de Óscar Pistorius.

El atleta sudafricano le metía los dedos en la boca para tratar de reanimarla en vano. Stipp comprobó sus pupilas dilatas, sin pulso en el cuello, y el tejido cerebral que se derramaba desde una herida por el pelo. «Era obvio que había sido herida de muerte».

Por primera vez, el Tribunal Superior de Pretoria escuchaba el testimonio de un testigo directo de los fatales acontecimientos de la víspera de San Valentín, cuando Óscar Pistorius mató de cuatro disparos a su novia Reeva Steenkamp. El relato en vivo que al fin ponía cara a los personajes de aquella madrugada dramática.

«Recuerdo sus primeras palabras: La he disparado, pensé que era un ladrón. La he disparado», recordó Stipp entre los sollozos de los familiares y amigos de Reeva Steenkamp, mientras Óscar Pistorius se tapaba los oídos y comenzaba a llorar. Por un momento, el atleta pareció experimentar una náusea, y los alguaciles tuvieron que acercarle una bolsa de plástico por si fuera a vomitar, según relataron varios periodistas cercanos al banquillo de los acusados.

«Pienso que sus sentimientos eran sinceros. No paraba de repetir: Dios, déjala vivir, no dejes que muera». «Después, el hombre subió la escaleras y desapareció durante dos minutos –continuó el doctor-. Pregunté por la pistola; por un momento temí por su vida».

Stipp fue llamado por la Fiscalía, pero su testimonio dibujó el retrato de un hombre arrepentido y desesperado por las consecuencias de sus actos. Ese retrato casa con la versión de la defensa del atleta, que argumenta que Pistorius la disparó por error al confundirla con un intruso. Sin embargo, el testimonio del vecino también condena al corredor paralímpico: oyó unos gritos de mujer procedentes del cuarto de baño que él podía ver desde su ventana, con las luces encendidas y una silueta moviéndose en su interior.

Si una mujer gritaba por su vida, tal y como relató Stipp, desde un cuarto de baño iluminado, es imposible que Óscar disparara contra la puerta del cuarto de baño creyendo que su novia se encontraba en la cama y que en el interior del habitáculo del inodoro se ocultaba un ladrón. Los gritos respaldan además, la tesis de la Fiscalía de que el tiroteo se produjo durante una discusión de pareja.

Por eso, el implacable abogado de Pistorius, Barry Roux, volvió de nuevo sembrar las dudas en la declaración de los testigos de la acusación, una estrategia que empieza a dar sus frutos.

El equipo defensor insiste en que los gritos de mujer antes de los disparos que escucharon los vecinos bien podrían tratarse del propio Óscar Pistorius, dando alaridos desconsolados, y que esos impactos posteriores no eran disparos sino el impacto del bate de cricket que supuestamente utilizó romper la puerta y liberarla.

Johan Stipp aseguró que cuando se despertó oyó una discusión entre un hombre y una mujer, seguida de ruidos similares a disparos, gritos de mujer y más sonidos similares a disparos, lo que sirvió a Barry Roux para sembrar de nuevo la duda sobre cuántos tiros se produjeron y a cuestionar la investigación y todo el caso de la Fiscalía.

La defensa lo lleva a su terreno
El juicio contra Óscar Pistorius avanza y la defensa logra poco a poco llevarse el caso a su terreno, haciendo más plausible la versión del deportista sudafricano. Pero aún permanecen los testimonios de una pelea anterior al suceso que Barry Roux no ha conseguido deshacer, y que podrían llevar a Pistorius a la cárcel.

Oscar Pistorius está siendo juzgado en Tribunal Superior de Pretoria por el supuesto asesinato de su novia Reeva Steenkamp, a la que mató tras disparar en cuatro ocasiones a través de la puerta del cuarto de baño de su domicilio en el complejo residencial de Silverwoods (Pretoria). La Fiscalía sostiene que Pistorius le disparó intencionadamente tras una discusión, mientras él mantiene que la mató por error, al confundirla con un intruso que se ocultó en el cuarto de baño.

ALBERT YAKA UN INTERESANTE DEFENSOR DE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS INMIGRANTES DE ORIGEN AFRICANO, QUE VIVIO TAMBIEN EN SU PIEL EL CRUZAR LA VALLA DE MELILLA

Hace 16 años, el camerunés Albert Yaka y el nigeriano Michael Dike saltaron la valla de Melilla.Se conocieron durmiendo a la intemperie durante dos años junto a la sede de la Cruz Roja. “Nunca antes había dormido en la calle”, reconoce Albert. Aprendieron a ser pobres en España.

En aquel entonces, para atravesar la frontera había que superar tres alambradas de espino en la zona marroquí, caer sobre una pequeña hondonada, que era la zona de nadie, y luego trepar por un muro de tres metros coronado por una alambrada. Y así lo hicieron: su vida dio un salto.

Albert Yaka tardó siete años en llegar a Melilla. Estuvo en Nigeria, Costa de Marfil, Mali y Marruecos. Cambió de identidad tres veces, para hacerse pasar por un ciudadano de Benin, de Mali y de Togo. “Salí con 23 años y llegué a Melilla con 30. Aprendí a no ser nadie, a rehacerme. No tienes concepto migratorio, eso es un concepto de intelectuales, de sociólogos, de gente rica. No calculo. Me levanto y dejo que Dios provea. No sabes los riesgos, por eso no estás preparado, ni física, ni intelectualmente”. Yaka se pagó sus estudios de finanzas tocando en cabarets de Camerún. Dijo adiós a su trabajo en un banco.
       
Hoy en día, dirige en Sevilla la sede de la fundación Cepaim, con 24 personas a su cargo. “Estoy en esta asociación para defender una sociedad justa no solo para trabajar con los inmigrantes”. Tiene 45 años y obtuvo la nacionalidad española en 2008. Está divorciado y es padre de dos hijos.

Recuerda como si fueran dichas hoy las primeras palabras que escuchó en español. Acababa de caer al suelo tras saltar la valla junto a otros inmigrantes. Las pronunció un guardia civil: “Coño, ha entrado alguien”. Después, escuchó un disparo.

“Hace cuatro años que sueño en español. Ahora entiendo que soy parte de esto”
Viviendo a las puertas de la Cruz Roja, pidió un diccionario a una abogada. Aprendió el idioma leyendo el Hola y otras revistas que rescataba de los contendores de basura. “Reflexioné sobre los contenedores, porque entendí que eran el reflejo de la sociedad. Primero, la producción masiva de papel que, cuando volví a mi país, me di cuenta de lo que significaba y del brutal impacto medioambiental que produce. Dos, el exceso de comida. Y tres, que los perros que pasaban por delante estaban mejor cuidados que nosotros”.

A Yaka, los inmigrantes de entonces le otorgaron el liderazgo, y no lo ha perdido. De su experiencia migratoria ha elaborado un discurso: “Soy un compendio de las experiencias que he tenido. Parte de los lugares en los que he vivido están en mí, pero no soy marroquí. En Marruecos es donde empecé a darme cuenta de que era pobre, tenía elementos en contra y no era bienvenido. Y era negro. Y en Camerún soy un extraño. ¿Hasta cuando voy a ser emigrante? Mi color de piel ha cambiado, huelo de forma diferente, ¿cómo puedo explicar esto aquí? Todo esto lo sufro en silencio. No soy un prototipo del fenómeno migratorio. Hace cuatro años que sueño en español. Ahora entiendo que soy parte de esto”.

Albert Yaka conoció en Melilla a Michael Dike Martins. Desde entonces son hermanos. Como algunos más de aquel grupo, que se reparten entre España, Francia y Alemania.

“Los perros que pasaban delante de nosotros estaban mejor cuidados”
Michael Dike es nigeriano. Conoció Europa siendo muy joven porque fue llevado a Holanda a jugar al fútbol con los juveniles del Feyenord. No funcionó, regresó y le caducó el visado. Estudió arte dramático y dirección de cine. Trabajó durante dos años en la televisión de Nigeria. Y decidió hacer “la ruta”, así se denomina el camino hacia el norte. Tardó cuatro años en llegar a Melilla.

Fue dado por muerto. Cruzó el desierto. Allí supo que su orina tenía un precio si alguien necesitaba beberla para sobrevivir: 10 dólares. Un militar argelino le puso su pistola en la nuca y le preguntó: ¿quieres trabajar? Tuvo que hacerlo gratis un tiempo. Cuando saltó la valla de Melilla llevaba un periódico: nada más atravesar la frontera se puso a leerlo para que los guardias civiles no sospecharan de él. La treta funcionó.

Michael Dike ha cumplido 46 años. Ha trabajado como técnico en empresas de telefonía. Ahora está en el paro por un ERE. Casado dos veces, tiene 3 hijos, y ha renunciado a obtener la nacionalidad para que su familia política no piense que se casó con una española por interés. Ha fundado una productora (Sunshine África) y ha rodado algunos spots para cantantes africanos, además de un par de cortometrajes.

“Usted ha venido a hablar conmigo porque murieron varios africanos en Ceuta”, dice con naturalidad. “Eso me duele mucho. Somos parte de la sociedad. Pero somos invisibles”. Michael diferencia un racismo activo de un racismo pasivo y se queja de que en España nadie se preocupa de los africanos mientras no molesten. “Llevo 12 años cotizando, me siento más español que nigeriano, mis hijos son de aquí y defiendo esto a muerte. Por eso no me he ido, a pesar de que no pensé que vería a un español buscando en la basura”.

Michael ha sacado conclusiones: “Si vives en África, solo tienes tres opciones: ser corrupto como los demás, morir no haciendo nada o levantarte en armas y decir ya basta. Si tienes una visión de futuro tienes que irte”.

“Vinimos bien formados”, reflexiona. “Yo hablaba cinco idiomas (árabe, holandés, inglés, francés y español) y no me ha servido de nada. He estudiado arte dramático, hablo inglés mejor que muchos ingleses. Crecí leyendo a Dickens y a Shakespeare, leyendo cómo los hijos de los blancos juegan en el parque. Entendí que hay un mundo mejor. Eso es el efecto llamada”.

Michael escribió varias cartas al socialista Tomás Gómez, cuando era alcalde de Parla, solicitando que el Rey Baltasar fuera un negro auténtico en la cabalgata de los Reyes Magos. No lo consiguió: “no acabo de entender todavía que, con todos los que somos, necesiten que un blanco se pinte de negro. Por eso digo que somos invisibles”.

Albert y Michael se comunican estos días para rematar los preparativos de la Copa Mandela, un espectáculo de folklore africano que se celebrará el 12 de abril en Parla. El locutor está garantizado: será Albert Yaka, dueño de un espléndido castellano, idioma en el que piensa y, desde hace cuatro años, sueña.

viernes, 7 de marzo de 2014

DECLARACION DE UN VECINO MÉDICO DEL CORREDOR PARALIMPICO OSCAR PICTORIUS

Al llegar al apartamento de Pistorius, el vecino se encontró a una mujer herida estirada a los pies de la escalera y a un “hombre de rodillas” que intentaba practicarle la respiración artificial a su lado “introduciéndole los dedos en la boca”. Aún no sabía que era el paralímpico. 

La víctima presentaba heridas en “el muslo derecho, parte superior del brazo derecho y tejido cerebral en su cabello”, detalló el médico.

“Le disparé, pensé que era un ladrón y le disparé”, le dijo Pistorius a Stipps nada más verlo, según su testimonio. El vecino indicó que el atleta estaba “emocionalmente trastocado” y llorando decía: “Dios, déjala vivir, no la dejes morir” al tiempo que prometía “que dedicaría su vida a Dios si ella sobrevivía”, contó el testigo. “Quería ayudar a la mujer, me pareció sincero”, admitió.
En la sala de vistas, el atleta se vino abajo por primera vez en los cuatro días que dura el juicio, agachando su cabeza y tapándose los oídos con sus manos cuando el testigo explicaba que Steenkamp “no tenía pulso y estaba herida de muerte”, hasta el punto que el médico tuvo claro desde el principio que no había nada qué hacer por su vida.
Pistorius se enfrenta a una pena de cadena perpetua si es condenado por asesinato premeditado, como pide la Fiscalía. En su defensa, el atleta sudafricano conocido como Blade Runner, manifestó que disparó a través de la puerta del lavabo al estar convencido de que en el interior se había escondido “un intruso” y que quería protegerse él y a su novia de un posible ataque.

lunes, 3 de marzo de 2014

QUIEN INVENTÓ EL CARNAVAL ?...ES UN AMBIENTE DIFERENTE DEL RESTO DEL AÑO.

MUCHO COLOR. En los carnavales alrededor del mundo (AP).
¿Quién inventó el Carnaval? Como tantos otros temas de la historia mundial, no se sabe muy bien. Pero sí se reconocen que sus raíces se hunden en lo más profundo de la humanidad y su vigencia persiste hoy en día.
Se suele asociar su origen en rituales paganos,sobre todo en  la época de los romanos, aunque algunos historiadores se remontan al antiguo Egipto, incluso a la antiquísima Su­meria.
Al continente americano lo trajeron los navegantes españoles y portugueses allá por el siglo XVI. Los pueblos originarios del altiplano lo adaptaron con formas y contenidos propios que persisten hasta hoy.
En la época de la colonia ya se festejaba, según consta en edictos capitulares. En 1795, el virrey Nicolás de Alrredondo promulgó el bando de estilo prohibiendo “los juegos con agua, harina, huevos y otras cosas”. El gobierno patrio siguió la misma línea y en 1811, dispuso que “pueda salir a las calles todo género de personas, pero (...) sin agua, huevos de olor, ni demás”.
El Carnaval prendió más que nada entre los esclavos negros, sobre todo en los vecindarios donde había mayor concentración, como el barrio porteño de Monserrat, aunque también lo adoptaron las clases altas, que solían reunirse en salones de época.

La época de oro de los carnavales fueron los años ’40, ’50 y ’60. Durante esas décadas había corsos en todos los rincones del país y los bailes eran multitudinarios. 
Único, como Venecia. El Carnaval de Venecia, con sus máscaras y lujoso vestuario, es una atracción que lleva miles de turistas a esa bella ciudad.
 El Carnaval de Venecia, con sus máscaras y lujoso vestuario, es una atracción que lleva a miles de turistas a esa bella ciudad.
Lo cierto es que con el paso de los siglos el Carnaval se convirtió en una celebración ecuménica, que en Occidente se acomodó a la liturgia católica y por eso concluye el Miércoles de Ceniza, como comienzo de la Cuaresma.
Sin embargo, esta festividad no tiene una percepción unánime como otras: mientras que buena parte de la sociedad la asume como un festejo tradi­cional y una ocasión para distender el espíritu acosado del resto del año por problemas cotidianos, otra parte posiblemente minoritaria– la ve como una costumbre dispendiosa y de escaso valor cultural.
Como fuere, algunos carnavales cobraron fama mundial como el de Venecia (Italia) o el de Río (Brasil). En nuestra región, los más renombrados son los de Montevideo (Uruguay) y Oruro (Bolivia), y aquí, los de Gualeguaychú (Entre Ríos), Jujuy y Corrientes.

LA PRINCESA MABEL APOYA EL PROYECTO "NIÑAS, NO NOVIAS " PARA EVITAR LAS BODAS FORZADAS DE MILES DE NIÑAS EN EL MUNDO MUSULMÁN.

Princesa Mabel

La princesa Mabel, viuda del príncipe Friso, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores noruego, Børge Brende, para tratar el tema de los matrimonios infantiles forzados. 

La Princesa, responsable del proyecto Niñas, no novias que reúne a cientos de organizaciones internacionales en pos de la abolición de los matrimonios infantiles, se mostró sonriente y visiblemente animada, pese a vestir de negro, y más que nunca entregada a su labor humanitaria. 

En su cuenta de Twitter, la Princesa indicó tras las reunión que "más del 60 por ciento de las niñas que son obligadas a casarse en los países en vías de desarrollo carecen de cualquier educación", recalcando la importancia de terminar con las bodas forzadas de menores de edad. Su misión y su rescate.

Las niñas novias de Pakistán
Se estima que alrededor de 51 millones de menores están casadas en el mundo por decisión de sus familiares.
Una fotógrafa retrata las bodas de las niñas-novias en países musulmanes.
 
                        El matrimonio infantil condena a las niñas al sufrimiento


 En una zona de Afganistán, un hombre de 40 años se sienta junto a su esposa de 11..


Fuente; http://www.eltiempo.com/mundo/medio-oriente/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13144836.html

EMMA JULIANA URDINOLA HENAO,..LOS HIJOS DE CAPOS SUFREN ASESINATOS Y ENCARCELAMIENTOS POR SER PARTE DE LA FAMILIA, MUCHAS VECES ESTAN INVOLUCRADOS EN LO QUE HACEN SUS FAMILIARES OTRAS DICEN QUE NO..


 
En la cárcel el Buen Pastor de Bogotá, a Emma Juliana Urdinola Henao ya no solo la reconocen por llevar el apellido de uno de los capos más temidos del país, sino por ser la reina simpatía de ese penal.
Esta joven es la hija de Iván Urdinola, cuentan que fué uno de los narcos más sanguinarios del cartel del norte del Valle, y de Lorena Henao, quien en mayo del 2011 salió de la cárcel tras pagar ocho años por el delito de lavado de activos y falleció asesinada también en diciembre de 2012.
Hasta hace poco la imágen de Emma Juliana era desconocida estudiaba veterinaria , físicamente parecida a su mamá, era casi desconocida. Siempre estuvo alejada de los medios pese a la noticia de su captura y la condena de 37 años y 9 meses por el homicidio del sindicalista Jairo Alcides Giraldo Reyes, en el 2007.
El hombre trabajaba en la empresa Grajales, que perteneció al clan Urdinola, y la justicia dice que la joven fue clave en su asesinato pues parece ser que se quedaba dinero de la familia y no les pasaba nada a ellos ..
Iván Urdinola fue uno de los más temidos jefes de la mafia. Preso en Itagüí, murió de infarto. Se sospechó de un crimen con veneno y hubo riesgo de guerra de la mafia.

Fuente:http://www.eltiempo.com/justicia/la-hija-de-capo-que-es-reina-del-buen-pastor_12269121-4

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