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sábado, 8 de mayo de 2010

Conservadores y liberales negocian para formar un Gobierno de coalición


El Partido Liberal-Demócrata afronta una decisión histórica que podría abrirle las puertas del Gobierno por primera vez desde su refundación, en 1988. En la tarde de este viernes, Nick Clegg y David Cameron hablaron por teléfono después de que el líder 'tory' anunciara su intención de formar un Gobierno de coalición.

Fuentes de la BBC aseguran que el diálogo fue constructivo, pero que los dos dirigentes no hablaron sobre los detalles concretos de su posible alianza. Sólo es el comienzo de las negociaciones, que se iniciaron en la noche de este viernes y que seguirán durante los próximos días.

Una primera toma de contacto
De hecho, tras la primera reunión, que finalizó bien entrada la madrugada, pocos se salieron de la línea oficial. El representante de los conservadores, William Hague, aseguró que "ha sido un primer contacto, es todo lo que puedo decir por el momento".

Mientras que Clegg abandonaba el lugar sin hacer declaraciones, su representante, Simon Hugues dijo: "Las cosas están yendo adecuada y cuidadosamente. No voy a especular, simplemente tendréis que esperar".

Con 649 de 650 escaños ya asignados -el último se disputará el 27 de mayo por la muerte de un candidato- el Partido Conservador es el ganador de los comicios, en los que obtuvo 306 escaños, frente a los 258 de los laboristas y los 57 de los liberales. Ante la ausencia de una mayoría absoluta parlamentaria, Clegg tiene la llave para ayudar a gobernar a cualquiera de las dos formaciones dominantes.

Aun contando con el voto de los unionistas de Irlanda del Norte y de otros partidos minoritarios, los 'tories' no llegan a los 326 escaños que les darían la mayoría en la Cámara de los Comunes. Lo mismo les sucede a los laboristas, que necesitarían a la formación de Clegg -más algún escaño de los partidos nacionalistas de Escocia y Gales- para seguir en el poder.

Delusión electoral
Así las cosas, el Partido Liberal-Demócrata se convierte en la pieza clave para garantizar la estabilidad parlamentaria en el país, pese a que su resultado electoral -con una pérdida de cinco escaños- está muy por debajo de las expectativas creadas tras el aumento de la popularidad de su líder a raíz de los debates electorales. Según la Constitución no escrita británica, el primer ministro saliente tiene la prerrogativa -aunque no haya ganado los comicios- de tratar de formar Gobierno en caso de que no haya mayoría parlamentaria clara. Sin embargo, el laborista Gordon Brown admitió este viernes su derrota y abrió las puertas a una alianza entre conservadores y liberal-demócratas.

Precisamente, después de que el 'premier' mostrara sus cartas, Cameron hizo una detallada oferta a Clegg, dejando claro dónde no va a ceder: en la relación con Europa -"ningún Gobierno debería dar más poder a la Unión Europea"-, en inmigración -rechazando una regularización de los sin papeles- y en Defensa, donde pareció descartar la propuesta de archivar la renovación prevista del sistema 'Trident' de disuasión nuclear.

Frente a estos principios innegociables -que son claves en el programa electoral de los liberaldemócratas-, Cameron vio "terreno común" en otros asuntos que, en su opinión, podrían ser suficiente base para formar "un gobierno estable": la voluntad de mejorar las oportunidades en educación y de crear una economía verde. Además, como incentivo clave, propuso también la creación de una comisión para analizar las posibilidades de reforma del sistema electoral.

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