Seguidores

viernes, 15 de enero de 2010

La tercera parte de los más pobres del mundo son indígenas


Una tercera parte de los más de 900 millones de personas sumidas en la pobreza extrema en el mundo son miembros de comunidades indígenas, víctimas de un legado de discriminación e injusticias históricas, asegura un informe de la ONU difundido hoy. Este estudio, el primero encargado por la ONU sobre la situación global de los pueblos indígenas, denuncia que los 370 millones de indígenas del mundo "constituyen una parte desproporcionada de la población pobre, analfabeta y desempleada" del planeta.

"Los pueblos indígenas sufren las consecuencias de injusticias históricas, como la colonización, la pérdida de sus tierras y recursos, la opresión y la discriminación", asegura el informe presentado hoy en la sede de la ONU por el Foro Permanente para Asuntos Indígenas del organismo. Según sus autores, una tercera parte de los 900 millones de personas más pobres del planeta son indígenas, pese a que sólo constituyen el 5% de la población mundial.

Señala que, por ejemplo, un indígena en Paraguay tiene una probabilidad 7,9 veces más alta de ser pobre que el resto de la población. Esa misma cifra en Panamá es 5,9 veces, de 3,3 veces en México y de 2,8 veces en Guatemala.

"Los estudios de las condiciones socioeconómicas de los pueblos indígenas en América Latina demuestran que ser indígena se asocia con la pobreza y que, con el paso del tiempo, esa condición ha perdurado incluso entre los que tienen estudios" afirma el documento de 238 páginas. También denuncia que los trabajadores indígenas en la región cobran de media la mitad que los no indígenas, en gran parte debido a la discriminación y la brecha en la calidad de la enseñanza, particularmente en Bolivia.

Asimismo, las comunidades indígenas son víctimas del conflicto interno colombiano, que en las tres últimas décadas ha provocado el desplazamiento de miles de ellos de sus tierras ancestrales. Los autores consideran "grave" la situación de salud de los pueblos indígenas, que en general carecen de acceso a una nutrición apropiada o a la sanidad y de los recursos para cuidar su salud.

Ello explica que la expectativa media de vida de un indígena en el mundo es 20 años más corta que la del resto de la población del planeta, ya que estas comunidades sufren altos índices de mortalidad infantil y maternal, enfermedades cardiovasculares, así como de VIH-Sida o tuberculosis.

En América Latina, la tasa de mortalidad infantil en las comunidades indígenas es un 70% más alta que la del resto de la población, pese a los grandes avances en este apartado logrados en los últimos años en la región, cita como ejemplo el informe. También señala como ejemplo que el 95% de los indígenas hondureños menores de 14 años padecen de malnutrición.

Otra "amenaza considerable" de la que alerta el documento son los desplazamiento de los indígenas de sus tierras, territorios y recursos, en muchos casos por motivos económicos. "Cuando los pueblos indígenas reaccionan y tratan de defender sus derechos, sufren agresiones físicas, prisión, tortura, y en algunos casos incluso la muerte", afirma el informe.

Asimismo, advierte que la situación de las comunidades indígenas en los países desarrollados tampoco está exenta de algunas de las dificultades que afrontan otros pueblos en partes más pobres del mundo.

En países como Australia, los indicadores de salud de los indígenas son peores que los del resto de la población, tienen una menor expectativa de vida y su índice de desempleo es mayor, asegura.
la vanguardia.es

Mi lista de blogs

Archivo del blog