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miércoles, 6 de enero de 2010

En algunas comunidades indígenas de México aún prevalece la tradición de intercambiar a niñas y adolescentes.


Juana, Francisca y Soledad son adolescentes indígenas de Guerrero, en el sur de México, que comparten un destino: las tres fueron vendidas por US$2.300 dólares cada una para contraer matrimonio con desconocidos.

Su caso no trascendió en la región donde ahora viven porque es uno más de los que ocurren con frecuencia en el país, según reconocieron autoridades y organizaciones civiles.

Y es que en este siglo XXI, en algunas comunidades indígenas de México aún prevalece la tradición de intercambiar a niñas y adolescentes por comida, animales domésticos o dinero.

Es una práctica que corresponde a los llamados usos y costumbres de los pueblos indígenas, pero que en algunos casos se ha convertido en una alternativa para sobrevivir a la pobreza, explicó Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan.

"Para algunas familias es una manera de acceder a recursos económicos a través del intercambio de sus hijas", dijo en conversación con BBC Mundo.

De acuerdo con autoridades y organizaciones feministas, esta costumbre ocurre sobre todo en comunidades indígenas de Guerrero, Oaxaca y Chiapas, donde se concentra la mayor parte de la población indígena del país.
Trabajadoras domésticas

La tradición original en la mayoría de los pueblos indígenas es que los matrimonios son arreglados por las familias sin tomar en cuenta a los contrayentes, explicó Barrera.

En estos casos, el padre del novio está obligado a entregar una dote que antes consistía en alimentos, licor o un animal doméstico.

Pero con la migración de las comunidades, el proceso se simplificó y ahora en algunos pueblos el pago no es en especie, sino con dinero.

"Los padres piden hasta US$6.000 por las niñas; eso desvirtuó el ritual y prevalece la idea que con dinero puedes comprar una mujer", señaló el activista.

La "monetización" del proceso abrió la puerta a un nuevo fenómeno: con frecuencia, personas no indígenas llegan a las comunidades con el único propósito de comprar adolescentes.

En 2009, el gubernamental Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) denunció que niñas de Oaxaca, Guerrero y Chiapas son vendidas como trabajadoras domésticas a familias adineradas.

"Eso es esclavitud y trata de personas; es vergonzoso que se regrese a este tipo prácticas", dijo la directora del Inmujeres, Rocío Gaytán.
Trata de personas

La mayoría de las adolescentes son entregadas en matrimonio por sus familias, pero también hay casos de mujeres que son víctimas de esclavitud sexual.

La Procuraduría (fiscalía) General de la República ha detectado bandas de trata de personas que se aprovechan de los usos y costumbres para atraer adolescentes y explotarlas en varias ciudades del país.

Es un problema difícil de combatir, sobre todo porque en la mayoría de los estados de México el intercambio de adolescentes en comunidades indígenas no es delito, señaló Barrera.

"No hay un marco jurídico que proteja a estas niñas que son las más vulnerables. Están solas, a la intemperie", subrayó.

Las autoridades reconocen que pueden hacer muy poco para cambiar el fenómeno.

"Es más fuerte el tema de los usos y costumbres, eso rebasa a cualquier legislación y autoridad", le dijo a BBC Mundo Concepción Villanueva, subdirectora del estatal Instituto de la Mujer Oaxaqueña (IMO).

Los gobiernos locales hacen lo que pueden. En Oaxaca, por ejemplo, el IMO emprenderá una campaña para recordar a las mujeres indígenas que tienen derecho a elegir a su pareja.

Y también, de paso, para convencer a los padres "que no es normal vender a sus hijas".

ES UN FASCINANTE ARTICULO DE UN INTREPIDO PERIODISTA.CON TODO MI RESPETO Y ADMIRACIÓN:

SR.Alberto Nájar

BBC Mundo, México

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