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martes, 9 de febrero de 2010

UN CAZARRECOMPENSAS Y ADEMAS ASESINO" ASPIRA AL SENADO EN COLOMBIA"MENUDO HISTORIAL TIENE EL COLEGA ASI NO CREO QUE NADIE DISCUTA CON ÉL JAMÁS"

-Pedro Pablo Montoya es un guerrillero que una madrugada mató a su jefe
-Le cortó la mano y corrió con ella hasta un Batallón para cobrar la recompensa

Puede ser una mano cortada o una bolsa rebosante de billetes con un eslogan que rece: “Yo sí pago recompensas lo traiga vivo, muerto o a pedazos”. Aún es pronto para saber qué escogerá para promocionar su candidatura al Senado Pedro Pablo Montoya, más conocido por estas tierras como “Rojas”.

El avispado guerrillero se hizo famoso porque una madrugada mató a su jefe mientras dormía, le cortó la mano y se fue con ella hasta un Batallón del Ejército para demostrar que se había ganado la recompensa. Y no era moco de pavo, sino cinco mil millones de pesos (unos dos millones y medio de dólares).

Como fue el cerebro del crimen y el brazo ejecutor, le correspondía todo ese dinero que prometía el gobierno por el comandante “Iván Ríos”, en aquél entonces, año 2008, el más joven de los siete integrantes del Secretariado de las FARC.

Su muerte llegó en un momento de euforia colectiva porque semanas antes las autoridades habían dado de baja a “Raúl Reyes”, número dos de la banda terrorista. Era la primera vez en la historia de la guerra colombiana que acababan con un jefazo de las FARC y la gente creía que por fin podrían derrotarlos.

Y si bien “Ríos” para el gran público no era tan conocido, los expertos en terrorismo sabían de su importancia y su peligrosidad, puesto que era un fanático despiadado, inteligente y con proyección en su grupo.

El debate en el país surgió por la forma en que el tal 'Rojas' cometió el crimen y llevó la prueba. Tanto fueron las voces contrarias a premiar a un asesino que sólo buscaba dinero, que los órganos judiciales se vieron obligados a meterle preso y dejar en suspenso el pago de toda la recompensa.

En defenza de los desmovilizados
Por eso ahora “Rojas” quiere defender desde un escaño los derechos de todos los desmovilizados de las bandas terroristas que se sientan engañados por el Estado.

Según cuenta el ex guerrillero, el gusanillo de la política se lo metió David Murcia, el Madoff colombiano, creador de la pirámide que arruinó a cientos de miles de incautos. Los dos coincidieron en prisión y Murcia vio en él unas grandes cualidades para la vida pública.

Parece ser que admiró su elocuencia y sus conocimientos políticos al punto de apodarle “el intelectual”, aunque no paso más de dos años por la escuela primaria. Como un hermano de Murcia aspira al Senado encabezando la lista de un partido marginal, Apertura Liberal, le ha ofrecido a “Rojas” el puesto 47, el mismo número del Frente guerrillero al que perteneció.

Dice estar limpio de sentencias
Están pendientes de que el Consejo Nacional Electoral de la luz verde antes del 26 de febrero, fecha en que termina el plazo para inscribirse. En Colombia un condenado no puede ocupar ningún cargo de elección popular pero “Rojas”, acusado de homicidio agravado, secuestro y varias lindezas más, afirma rotundo que aún no tiene ninguna sentencia y que puede concurrir a los comicios.

Al margen de presentar los papeles, el aspirante, como todo buen político principiante, ha comenzado por enviar un comunicado a los electores y cambiar su aspecto de guerrillero raso que huele a monte. Se ha afeitado el bigote, hace pesas en el gimnasio del penal para ganar musculatura y ha adquirido un cierto aire citadito que le hace incluso atractivo.

"He recibido el aval de un partido político llamado Apertura Liberal para lanzarme como candidato al Senado en representación de los desmovilizados de todo el país para que se les cumpla con lo prometido por parte del Estado", dice uno de los apartes de su proclama. Promete, además, reforma agraria, justicia social y trabajar por la paz. Puede parecer un chiste pero, si le permiten jugar, todo es posible.
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