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domingo, 14 de marzo de 2010

HISTORIA DE UN ASESINATO:26 puñaladas entre olivos...¡¡¡¡que son unas cuantas vamos!!!


Escopeta en ristre, Fernando Jurado salió a cazar por sus tierras, situadas en un inmenso paraje a las afueras de Pegalajar (Jaén). Llevaba un machete y una jaula con unos cucos. Allí, entre olivos y con la tierra aún húmeda por la lluvia de esos días, se cruzó con Antonio Quesada, con el que mantenía una disputa de lindes. Lo único que se sabe con certeza de ese encuentro es que, tras una discusión entre ellos, Jurado recibió 26 puñaladas y su cuerpo fue encontrado horas después tirado en un barranco. El fusil que llevaba al hombro aún no ha sido hallado.
El supuesto asesino veía en Jurado a un hombre de éxito, primero en la política y después como empresario del agua
Hace años, este encuentro en mitad del monte hubiese sido el de dos amigos. Porque lo fueron. Tanto, que el presunto asesino vendió a la víctima parte de esa finca: se quedó con la zona del olivar y le cedió el resto del terreno a Jurado, que lo iba a utilizar como coto de caza. El problema es que a éste se le ocurrió colocar una valla cinegética, que al parecer invadía parte de su terreno. Antonio Quesada, un hombre convencido de que la tierra es de quien la trabaja, nunca perdonó lo que él consideraba una afrenta. Tras ser interrogado tres veces por guardias civiles de la Comandancia de Jaén, que habían encontrado sangre en los zapatos y en el coche del sospechoso, éste acabó confesando el crimen.

El asesinato ha tenido una gran repercusión en Jaén, donde Fernando Jurado fue secretario general de la UCD. Hablamos de 1977, año en el que se votó el texto de la Constitución y en el que por primera vez empezaban a desaparecer algunos símbolos franquistas. Del 19 al 21 de octubre de 1978 se celebró el primer congreso de UCD, donde apenas había jiennenses con peso, en una provincia claramente dominada por la izquierda. En el consejo político que se formó entonces sólo había dos, Jurado, secretario provincial, y José Sabalete, un pequeño empresario que iba como adjunto. Conjuntamente organizaron todos los comités provinciales y trabajaron hombro con hombro durante los primeros años de la vida democrática en Jaén.

Aunque después perdieron el contacto, en la memoria de Sabalete se conserva la imagen de Jurado no sólo como el hijo de un jefe de policía durante el franquismo y un fanático de la caza, sino como un joven con mucha energía, buen discurso, trabajador e inclinado en sus ideas a la derecha. "Si lo partías por la mitad, había más de derechas que de izquierdas, pero lo disimulaba muy bien", cuenta Sabalete en su casa de Aranjuez (Madrid).

Con la primera gran victoria del PSOE, UCD se fue al traste y Jurado se centró en su despacho profesional y en los negocios que emprendió. Por esas fechas, Antonio Quesada, quien décadas después iba a tener el fatal encuentro en el monte con él, se paseaba por el pueblo de Pegalajar con una bandera del Partido Comunista. Quesada era el único hijo de una familia de labradores, oficio en el que se ocupó siendo un niño. Poco dado a los estudios, aunque era un gran lector, comenzó a trabajar de joven como instalador de Telefónica. Era el único de sus amigos del pueblo con empleo y todavía se le recuerda pagando rondas en los bares. En ese ambiente se movía Antonia Molina, una joven de familia acomodada que estudiaba psicología en Granada. Quesada, con mucho don de palabra, muy locuaz, logró enamorar a Antonia. Aquella relación que acabó en boda no estaba bien vista por la familia de ella. Hicieron separación de bienes.

La mujer de Quesada heredó muchas hectáreas de tierra de su familia. De ellas se ocupó su marido. Parte de esas tierras fueron compradas por Fernando Jurado, que trabó una cierta amistad con Quesada. Algunos dicen que Quesada, un tipo con sueños políticos, veía en el ex secretario de UCD a un hombre exitoso, primero como político y después como emprendedor, ya que había fundado Aguas Sierra de Jaén, una empresa importante en Andalucía.

Quesada empezó a ganarse fama de persona problemática con motivo de una disputa con el presidente de la comunidad de regantes del pueblo. El desencuentro acabó en los tribunales. Aquel encontronazo le costó muchas enemistades en el pueblo, donde empezaba a ganarse fama de bravucón.

Su ilusión siempre había sido la de dedicarse a la política. Lo intentó con el PP y no le fue bien. Antonio se sentía incomprendido en el partido. Decidió fundar el suyo propio, a su imagen y semejanza, al que incorporó al grueso de la cuadrilla que se dedicaba a recoger la aceituna en sus tierras. La Agrupación Independiente de Pegalajar se iba a presentar a las elecciones municipales de mayo de 2007, con Quesada como cabeza de lista. Sin embargo, una sentencia condenatoria supuso su inhabilitación. La condena a Quesada se refería a la pelea que tuvo con un primo de su mujer, Antonio Molina, que tenía unas tierras que lindaban con las suyas. Una mañana, los dos se enzarzaron en una discusión por unos olivos y Quesada acabó golpeándole en el brazo con una barra de hierro. El entonces agredido cree ahora que en ese momento tuvo suerte: "Podría haber sido yo el muerto".

Hildegard Benedicto sustituyó a Quesada como cabeza de lista en la agrupación. Ahora le defiende con vehemencia. "No está bien lo que ha hecho. Eso de matar... ¡Pero le han provocado mucho!", cuenta al calor de un brasero y revela que Jurado quería presentarse a alcalde en las próximas elecciones.

Con la creación del coto de caza llegaron los problemas. Quesada creía que su amigo se había apropiado indebidamente de nueve hectáreas, según otros vecinos. Un amigo del difunto, Juan Jesús Gómez, asegura que el mismo día del asesinato coincidió con la víctima y le vio muy agobiado por este problema.

La Guardia Civil estima que los dos se encontraron por última vez el miércoles pasado entre las 18.00 y las 21.45. Jurado recibió 26 cuchilladas. Después, Quesada bajó al pueblo tan tranquilo. A la mañana siguiente visitó la casa de unos amigos, donde le preguntaron si sabía dónde estaba Jurado. "¿Yo? No sé nada", contestó. Jurado yacía en un barranco cosido a puñaladas ..

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