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viernes, 19 de marzo de 2010

IMPACTANTE VIDEO Y ENTREVISTA CON EL HIJO DE JUAN PABLO ESCOBAR 'Quiero pedir perdón a las víctimas de mi padre'

Esta entrevista sólo puede salir hoy. Es la condición antes de sentarse a hablar con el hijo de Pablo Escobar. Por motivos de seguridad hay que publicarla ahora que Juan Pablo Escobar ha salido ya de México camino de otro país y de otra identidad, Sebastián Marroquín.

El único hijo varón de Pablo Escobar por fin suelta todo lo que lleva dentro. Está cansado de huir y sólo repite que quiere ser "normal" y liberarse de la carga que supone un apellido vinculado a la historia más negra del continente.

Su infancia estuvo marcada por sus años en la Hacienda Nápoles, un auténtico vergel con cientos de lagos, palmeras, aves y animales traídos de todos los climas y continentes. Un gran campo de "experimentación ecológica", según decía el propio Pablo Escobar, pero que en realidad era un cúmulo de excentricidades plagado de animales exóticos y en el que llegaron a trabajar durante semanas cientos de empleados para que enseñaran a un canguro a jugar al fútbol o para hacer que los pájaros volvieran a dormir a sus árboles.

El coche tiroteado de 'Bonni and Clyde', el primer avión que logró introducir en EEUU cargado de cocaína, piscinas, decenas de motos, los mejores juguetes y teléfonos satélite en una época en la que ni siquiera existían los móviles.

Es el ambiente en que creció Juan Pablo Escobar antes de salir huyendo cuando, con 16 años, su padre murió abatido por la policía en un tejado de Medellín en 1993. Era el fin de un mito, pero también el principio de la clandestinidad para su único hijo.

Después de muchos años, Juan Sebastián Marroquín Santos viaja ahora como nunca antes lo ha hecho gracias a una película y al cineasta argentino, Nicolás Entel, que le convenció para participar en el documental 'Los pecados de mi padre' proyectado en el Festival de Cine de Guadalajara (México). Una película sobre la vida del hombre que llegó a controlar el 80% del mercado mundial de la droga, narrada por boca de su mujer y su hijo.

"Antes de este proyecto, me sentía como un perro encerrado al que por fin liberan y sale corriendo a reencontrarse con el planeta. Siempre he estado muy aislado, sin poder pedir un visado para viajar a otros países". Ahora las cosas han cambiado gracias al documental "que me ha abierto muchas puertas y con el que he podido empezar a disfrutar de lo que es una vida normal".

Un pasado cargado de culpas
De complexión grande, como su padre, ojos tristes y voz tierna, el cambio de vida para Juan Pablo Escobar llegó el día que decidió pedir perdón a algunas de las 4.000 víctimas atribuidas a su padre y que sirve de hilo argumental en la cinta. Escobar Jr. se reunió con los hijos del ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla y del candidato presidencial Luis Carlos Galán, ambos asesinados por su padre y ante los que se arrepintió de las aberraciones de su padre. El hijo de Lara tenía entonces ocho años. "He tenido que hacer frente a estos encuentros. Me he subido a una montaña rusa en la que tengo que enfrentarme yo sólo con un pasado cargado de culpas y que me expone a mí en lo personal", explica a ELMUNDO.es

Hoy, con 32 años, el hijo de Pablo Escobar se declara pacifista y asegura que el documental es "el principio de una nueva etapa que ha emprendido hacia la libertad y para que empiecen a reconocerme de forma individual, no por los actos de mi padre", asegura. "Todo esto me está fortaleciendo y me ayuda a terminar con muchos miedos y con la sensación de inseguridad constante; los enemigos de mi padre pusieron precio a mi cabeza y eso no se me olvida nunca", señala.

En medio de tanta estrella como hay en un Festival de cine, aparece un hombre que sólo repite que quiere ser "normal". "Lo que trato es de recuperar la tranquilidad que perdí por la violencia que rodeó a mi padre". Animado por el documental, Escobar piensa ahora escribir un libro en el que desahogar el resto de culpas. "Mis disculpas no terminan con las víctimas que aparecen en el documental. Quiero pedir perdón a muchas otras víctimas del pasado".

No se acabará con el narcotráfico con militares
La entrevista se produce pocos días después de la muerte de tres estadounidenses vinculados al consulado de Ciudad Juárez y en medio de una ola de violencia que deja una media de 15 muertos diarios en México. Paradojas de la vida, la muerte de su padre coincidió con el derrumbe de los cárteles colombianos y el auge de los mexicanos, que han tomado el control del negocio. La respuesta de Calderón ha sido movilizar a más de 30.000 soldados a lo largo de varios estados del país.

"El problema del narcotráfico no es de Colombia o de México, no es de unos países en particular ni de una nacionalidad en concreto. La violencia es la reacción a políticas obsoletas para terminar con el tráfico de drogas. La violencia es la causa de la prohibición. No se va a terminar con el problema con la intervención militar, sino planteándolo como un asunto de salud pública", señala con pesimismo. Los jóvenes tienen que "conocer la historia y comprender que el narcotráfico no es el camino" asegura el hijo del hombre que desangró Colombia.

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